Mi
mochila esta rota y mis zapatillas marca Irak resisten los últimos metros de camino,
les mando un abrazo a mis hermanos reunidos junto a este pequeño brasero
que resume la historia.
No se si estoy en Fuerte Apache o Salavina no se si
es Callao, Panamericana o el 8 de Abril.
Estoy en tierras lejanas y una pena
me domina,
soy uno mas de aquellos santiagueños lejanos en cualquier pulmón
de este mundo que exilia.
Miren a los changuitos, y lústrense la cara,
no toquen la tuna hasta que este madura,
cualquier cargo o representatividad
es una excusa
a los ranchos plagados de hambre y chagas.
Ni 300 ni 1000
valen el honor
y el origen enciende el brasero.
Chimpen las manos, no
se traicionen,
no se escupan los sueños, invítense a tomar mate cocido.
Compartan el remis, el sol es nuestro y también los muertos.
El incendio es
nuestro, también lo es la historia.
Nuestras madres lavan, nuestros abuelos
lloran,
y enterrado a pocas cuadras de tu alma
hay un loco llamado Jacinto
Piedra,
que no pide ningún cargo, ni sueldo, ni dadivas intervencionistas,
solo un cigarro, un trago de vino y algún corazón guitarrero. Hermano, santiagueño,
coplero,
que le cuente sobre el perfume del pago...
les dejo mi sonkoy
llorando la ausencia.
Duende Garnica