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MENSAJITOS RAPIDOS!!!

Hombre argentino

Desde las certeras venas de la tierra
asomas remando tu estrella argentino.
Hermano del polen de carne y de sueños.
Tus ojos cansados y alegres,
corriendo hacia el panal germinador del fruto
regador de tu pecho y de tu silencio.
Hueles a mineral, a savia de pampas,
a cadillo prendido en las tripas del campo
como una rosa poblada de calles.
Vienes hermano del socavón,
a la ubre de la guitarra encendida.
Traes el maíz a tu espalda
como una paloma de lunas indigentes.
Te he visto caer arrodillado ante el surco temprano,
como pidiendo una plegaria a la magia de la tierra.
Te veo la geta torcida por el pan de la mesa,
por la traición desmedida, por el precio de tu cabeza,
por el patrón que te mira
y vos no sueltas ni una queja.
Veo las columnas marchando famélicas de justicia,
con los bolsillos rotos y la dignidad en el ojal del pecho.
Te veo quemando gomas,
y dibujo un ángel de humo
que clama poseído por el golpe de la copla.
Te observo caminar con el diario doblado,
y tu alma en una sección clasificada
implorando laburo y esperanzas.
Te veo caer al vacío entre sindicalistas gordos de tanto asado, con perfume, country y a coimas.
Te veo arreando la copla sin la sal y el alimento.
Te pienso levantando cosechas ajenas,
contando la poca plata y la rabia exigua.
Miro a tus hijos con la cara mojada por la lluvia invisible
y me baño con el barro de tu tibio pensamiento
sabiendo germen de tu legüero guacho,
hijo de la tierra pura.
Tucu-tucu en las noches oscuras de la muerte.
Levanto la copa y digo que peleando junto a ti
veo ancho el camino.
Cantando contigo me tapo con tu bandera
para abrigar mis huérfanos huesos.
Pensando en tu nombre,
hermano de la Patria humedezco el telar de mi cielo
y dejo un grafitti quichua en la alcantarilla de tu copla.
Te veo hermana gimiendo tu estrella de mujer planetaria
con el mantel de tu mesa
y con los pechos heridos de indiferencia cipaya.
Te veo niño, hijo mío, trepando las veredas,
el alma llena de moco y en tus ojos dos monedas,
revolviendo tachos de basura
mordiendo esa hamburguesa que envenena tu alma
tras el vidrio de marquesinas y super ofertas.
Como un barquito de papel, te veo,
más cerca del revólver, que de la escuela.
V violado, crucificado, mangueando.
Te veo en una estación de tren cualquiera.
Las manos y los garrones sucios,
y el alma hecha mierda.
Te veo gordo, cipayo, inepto, genufléxico,
cómo descorchas en su presencia
bebiendo cada burbuja que es el sudor de la tierra.
Te escupo en la cara y me cago en las gorras que te rodean.
Todo lo alquilas, todo lo compras,
menos el puño de esta tierra.
Te veo señor votado, olvidando las promesas,
olvidando los caídos, los que sufren, los que sueñan.
Te miro y me das asco que seas hijo de esta tierra,
que está en un hospital de provincia en terapia intensiva, boquiabierta.
Cuando el hombre jubilado te corta calles y te protesta.
Hoy me duelen las manos, las costillas del poema.
Lo único que me redime es verte,
argentino que te despiertas,
que ya no crees en el coktail de su chamuyo,
ni en su banelco, ni en su billetera,
sólo crees en lo que padeces, porque tienes rabia y decencia, tienes hambre y estás despierto.
Apuntando a su cabeza con la verdad como una bala
y este dolor de patria como bandera.

Duende Garnica

 
   
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