Padre
nuestro santiagueño
que esta en el monte y el rió,
que estas en los
ranchos y esteros.
Venga a nosotros tu santo protejo...
Porque andan
los cucos astutos metiendo miedo
y espiando cielos, y no les interesa el
mañana niño,
ni el campo, ni el dolor desparejo.
Hágase tu voluntad
mistolera chura.
Haz que dejen de manipular fiero.
Hágase tu voluntad...
así mi pago algún día sale del hediondo agujero.
El pan nuestro de cada
día y noche,
hace rato que escasea por el barrio,
se intenta amasar
pero ahí nomás,
te cuajan la levadura por guita...
S e te meten en el
alma como vinchuca,
te defenestran y olvidan la miseria.
Perdona nuestras
dudas carnales, somos de aquí,
y así nos criaron po!!
Plastificado de
tarjetas y usura,
y no hay pecado si hay miedo y frío.
Si te controlan
hasta el deseo.
La lucha es nuestra, no tiene sexo.
La vida fue asesinada
sin remedio, nos vendieron el bofe,
la mentira nos tienen cercados, por eso
peleo.
No quieren el patio limpio,
ni el grito que a veces sale a la
calle certero.
Regaron las hostias de vil dinero,
por eso Mailin se
macha y llora,
y los changuitos no tienen lucero.
Perdona nuestra deuda
de hombre,
como nosotros esperamos quietos,
lleno de llanto y verdades
parias,
y no le perdones el crimen a ellos.
Si caigo en la tentación
dame luz para levantarme.
Sin mas remedio líbranos del mal escondido violento.
Somos tus hijos llorando silencios,
estamos en el monte, vos en el cielo,
venite en la lluvia al surco sediento.
Aun rezo, aun lucha mi grito
moreno
y prendo una vela en pos de tu cielo.
Duende Garnica