Hoy nuestro monte santiagueño y moreno
amaneció sin un orcko quebracho de menos,
las yanarcas dejaron sus babas chilaleras
al costau del camino de luna y bobadal,
para tejer el recuerdo arropero de la partida
de un guerrillero incaico de plasma algarrobal
El chusimanta de su poncho quichua
desparrama hebras bajo las estrellas
cobija el diámetro inconmesural del monte
su lengua madre tallada, en los ucles del viento,
duendes chuschalos de macha, atan las dockas del verano
pa’ que su partida duela menos y alumbre el recuerdo
Viejo violinero de los polvaredales etruscos
los corrales sacuden sus cabrillas sagradas,
para que vuele al cielo entre balido y chacareras
la estampa criolla de tu barrosa y crepuscular mirada,
y en las acequias campesinas de salobres olvidos
los changuitos quichuas mojen su hambrienta cara
Atun, algarrobo del monte, estirpe de barro
con el quichua negau, cargau sobre tu espalda
medio los senderos agotados, febriles y sedientos
tu violín sachero como santo grial de tus paisanos
Kakuy te grita en Tala Pozo, quejido de ñaupa llanto
Coplitas del pueblo, al que nunca has olvidado
Que tata-yayay te reciba tras los mistoles del sol
orden salamanquero que tu violín de ashpa-sinchi ha dejado
fusil montaraz que esparce la raza intacta y despreciada
sobre los ranchos heridos, chuschalos, shalacos y descalzos,
que la historia olvida y tu mirada del monte ha sembrau ahscata
orckon de este pueblo que de pie, te da su sentido abrazo
Viejito churo del pago, violín de los montes tápame este llanto
que sea un camino, un pozo de agüita, tu copla santiagueña,
que tu poncho marrón se enrede en el pecho de tus changos
y andemos solitos en medio del monte pensando en quichua,
la raza que un día llevaste, solito de pecho cantando
volverse vidala un día de estos, sobre tu violín de tripa y de palo
Don Sixto!... Don Sixto!... Don Sixto!
en memoria a su sencillez, sabiduría y grandeza
Duende Garnica - Bs. As. - 24/04/09