Diario Página 12 - Miércoles, 14 de Noviembre de 2007
Golpes, disparos y detenciones para los campesinos santiagueños
Guardias privados y efectivos de infantería reprimieron a familias campesinas para sacarlas de sus tierras. Entre las víctimas hubo un anciano hemipléjico. El Mocase denuncia una escalada represiva.
Por Darío Aranda
Monte
santiagueño. Madrugada. Rancho campesino. Silencio y tranquilidad.
Hasta que cuarenta efectivos de infantería, con pasamontañas,
chaleco antibalas y armas largas patean la precaria puerta, se abalanzan
sobre un anciano hemipléjico de 69 años, lo esposan, interrogan
a punta de fusil y detienen. Al hijo le atan las manos a la espalda,
boca abajo lo arrastran por el piso, indagan y amenazan hasta que un
ataque de epilepsia lo deja al borde del desmayo. A la hija, que dormía
al momento del allanamiento, le arrojan gasoil sobre la cama, amenazan
incendiarla y es levantada a fuerza de insultos y empujones. El hecho,
con formas propias de la dictadura militar, ocurrió el viernes
2 en Santiago del Estero, a 290 kilómetros de la capital provincial,
y el “delito” del anciano, Domingo Leguizamón, fue
resistir que un abogado lo expulse de su tierra ancestral. Estuvo seis
días incomunicado, y desde entonces con prisión domiciliaria
acusado de usurpar la tierra donde siempre vivió. Desde el Movimiento
Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), donde
milita la familia atacada, denuncian que “el actual gobierno provincial,
y el sistema judicial, actúan coordinados según los intereses
de empresarios sojeros, que quieren hacerse de las tierras de las familias”.
Domingo
Leguizamón tiene 18 hijos, más de treinta nietos, medio
cuerpo paralizado por una hemiplejia y un bastón con el que
se ayuda para caminar. Nació, se crió y vive en el paraje
El Calderón-Lote 5, a 60 kilómetros de la ciudad de
Quimilí, pleno monte santiagueño. Integra la comunidad
indígena Guaycurú y cuenta con 400 hectáreas,
de donde obtiene leña y cría animales. Su parcela cuenta
con una particularidad: está rodeada de sembradíos de
soja, que desde hace tiempo pretenden avanzar sobre el bosque nativo
que preserva Leguizamón.
En agosto último, el abogado Carlos Alberto Gozal irrumpió
en el campo con quince guardias armados y comenzó a alambrar.
Amenazaron a la familia Leguizamón, le mataron sus animales
e inutilizaron el pozo de agua comunitario (le arrojaron combustible
y basura).
“Don Legui”, como todos llaman al hombre, realizó
dos denuncias, el 20 y 29 de agosto, por usurpación de propiedad,
amenazas de muerte y daños. Pero el juez de la Cuarta Nominación,
Ramón Antonio Tarchini Saavedra, no ordenó ninguna medida
en defensa de los campesinos. Luego de dos meses de inacción
judicial, el viernes 26 de octubre, el Movimiento Campesino de Santiago
del Estero organizó la retoma del campo: centenares de familias
organizadas llegaron hasta el lugar, desarmaron a los guardias privados
y desalambraron las hectáreas ocupadas por el abogado Gozal,
quien denunció a Domingo Leguizamón por “usurpación”.
Con inusual rapidez, el juez de la Tercera Nominación, Jorge
Salomón, ordenó la detención del anciano y ancestral
dueño del campo –con el violento operativo mediante–,
pidió el encarcelamiento de quince integrantes del Mocase y
el allanamiento de la sede de la organización (en Quimilí),
donde funciona una radio comunitaria, una cooperativa de trabajo y
una escuela campesina. Leguizamón estuvo detenido e incomunicado
durante seis días. Y el juez Salomón aún persigue
a los restantes campesinos.
“Es algo insólito. Hay un fallo judicial que reconoce
la propiedad a Don Legui. Además, la Justicia no reaccionó
ante las dos denuncias contra Gozal y los paramilitares. No hubo una
sola acción del juez Tarchini Saavedra. Y, para peor, el otro
juez (Jorge Salomón) persigue y detiene a las víctimas
en lugar del usurpador. Esta represión, con Gerardo Zamora
como gobernador, es volver a la época del juarismo (Carlos
Juárez gobernó la provincia durante cinco décadas,
durante las cuales el campesinado santiagueño sufrió
duras agresiones)”, denunciaron desde el Mocase.
Este diario intentó hablar con ambos jueces, pero no estaban
en sus despachos. También intentó comunicarse con el
ministro de Justicia de Santiago, Ricardo Daives, pero no respondió
los continuos llamados. Desde el Mocase explicaron que Daives es cuñado
del juez Jorge Salomón, el que ordenó la detención
de los campesinos y que mantuvo incomunicado durante seis días
al anciano hemipléjico. Además, en los tribunales santiagueños
explicaron que la rápida reacción del juez Salomón
tiene un motivo concreto: la “Agencia de Seguridad La Estrella”,
a quien responden los guardias armados que invadieron las hectáreas
en conflicto y que luego fueron echados por el Mocase, pertenecería
a un primo suyo, también de nombre Jorge Salomón. El
teléfono celular de la empresa, único número
comercial, estuvo apagado durante todo el día.
Dos semanas atrás, en la localidad de Tintina, la represión
tuvo formas similares: un grupo de guardias armados atacó a
la comunidad indígena Lule-Vilela de Tres Leones, golpeó
a hombres y mujeres, realizó disparos a las piernas, amenazó
de muerte y exigió que abandonan sus históricas parcelas.
El mismo día, 30 de septiembre, irrumpieron en la radio comunitaria
del Mocase, golpearon al comunicador José Tévez y le
gatillaron con un revólver en la cabeza. “Dejate de joder
con los derechos campesinos. Vas a terminar muerto”, le advirtieron.
La organización identificó a los agresores y presentó
denuncias. Pero el juez Abelardo Basbus no tomó ninguna medida.
Los parapoliciales siguen libres.
“Nuestras denuncias nunca avanzan. Los jueces trabajan para
los empresarios sojeros”, resumieron desde el Mocase. Domingo
Leguizamón, de hablar lento pero firme, fue concreto: “Para
el pobre no hay justicia. Pero no nos dejaremos correr de nuestra
tierra”.
Un
modelo agropecuario
Desde el Mocase explicaron que desde la década del 90, con
la fiebre de la soja, la provincia vive una oleada de desalojos, con
“complicidad política y judicial”. Según
evaluaciones de la organización, con los agrocombustibles (que
implica la obtención de nafta a partir de oleaginosas, idea
impulsada por empresas multinacionales y Estados Unidos) se multiplicarán
los intentos de usurpaciones y los desmontes. Santiago del Estero,
según datos de la Secretaría de Medio Ambiente, encabeza
la lista de provincias que más desmontan: 515.228 hectáreas
en los últimos cuatro años, lo que significa un 71,61
por ciento más que entre 1998 y 2002. Y sólo con las
familias que participan en el Mocase, existen tres millones de hectáreas
en conflicto.
Desde el Movimiento Campesino Indígena, integrado por el Mocase
y organizaciones de otras seis provincias, remarcan que “el
principal problema no es la falta de titularización de las
tierras ancestrales, sino el modelo agropecuario, origen de los desalojos,
la represión, contaminación ambiental y degradación
de los suelos”. Denuncian la imposición de un modelo
basado en la exportación y la producción intensiva,
de altos insumos y que cada vez produce mayor concentración.
En Argentina, según el último censo agropecuario, el
diez por ciento de las denominadas “explotaciones agropecuarias”
más grandes concentran el 78 por ciento de las tierras, mientras
que el 60 por ciento de las fincas más pequeñas se reparte
apenas el cinco por ciento de la superficie cultivable del país.
Esta
chacarera dedicada a la lucha campesina de Santiago del Estero ojala
esta humilde copla pueda curar los orkones de los ranchos lastimados
por las topadoras, la desidia de los gobernantes y el dolor y el miedo
de los changuitos que ven desmoronarse su hábitat y como intimidan
a su padre y hermanos. Perdón campesino por tanto olvido e
indiferencia, perdón en nombre de mis hijos.
Duende Garnica
Dueños
de la Tierra Letra: Duende Garnica Música: Pucho Ruíz
Interpretes:
Duende Garnica, Pucho Ruíz y Benito: voces
Oso: guitarra y bajo
Mariano Paz: bombo
Walter Uran: violín
Que venga la historia desnuda
a dormir bajo puentes donde el cueterio
mancha la tiza con sangre.
La bala aceitada, los sueños heridos,
que alguien me diga a esta hora
las 2 de la tarde, las 7 y pico,
maestro de algún lonkomeo
de bajo salario, de plomo prohibido,
si el hombre que cae es un argentino?
Un triller montado, de show represivo...
Que el cumpa que caiga de espalda
no lo lleve el tiempo, ni lo cubra el olvido.
Matar a un maestro es talar
las raíces, las ramas, los changos ,el fruto.
Golpeemos kultrunes de fuego.
Perversa es la carga , los brazos partidos,
el aula vacía, el pupitre
aun llora la ausencia de quien ha partido,
salir a la ruta parece un castigo. ESTRIBILLO
Pero que seas vos.. que sea aquí.
Aquí... en este patio celeste, besando tu grito.
que seas vos...que sea aquí.
Aquí donde el vino en la mesa se tuerce en quejidos...
Los hombres blasfeman y mienten,
no saben de rancho, de lloro y mendigo,
mi pueblo camina y reclama
hasta que la muerte lo deja en su sitio,
abona la tierra quien cae, bandera en lo alto tragando el suplicio.
Ni jueces, ni guita, ni premios,
ningún Martín Fierro de cobre esparcido,
si Carlos Gardel cantaría este grito
mi gente en la calle, en la vereda el vendido...
Que vengan los libros, los diarios
a pintar las verdades bien alto en los muros,
las tizas manchadas con sangre
escriben la historia los tiempos futuros,
mi raza es cuna de machos
de lanza, fogones, de poncho y cuchillo.
Solito en medio la calle
aun grito aquel, pan que es mío y lo miro,
que sea esta pueblada antorcha en mis hijos.
Teresa en las mesas, Neuquen encendido.
ESTRIBILLO
Que seas vos... que sea aquí
Aquí en este patio rebelde de grillo y de hombre.
Que seas vos... que sea aquí
Aquí donde un día mis huesos pronuncien tu nombre.
Justicia....memoria
El diputado Simón,
se presenta como apoderado de un empresario foráneo, para expulsar de sus
tierras a campesinos pobres en Santiago del Estero. (Tema musical: El olvidau,
del Duende Garnica.)
Informe de @DIN - Agencia Digital de Noticias http://www.adin-noticias.com.ar
Poema enviado por mensaje de texto en el nuevo aniversario del Nuevo Cancionero Popular
(Buenos Aires - 26/09/07)
El nuevo cancionero debe sustentarse en los portentosos pantalones de Armando Tejada Gómez, beber de la cepa que Matus jornaleo en verano de vino patio y lucha... debajo de esos árboles debemos sacar nuestra copla para que las madrugadas de ellos no lo trance el olvido.
Todos somos iguales, la ausencia nos amontona, la nueva canción es la bandera de vino magro. Los bolsillo flacos, el manager de billiken...
Mozo!!! traiga una estrella pa’ cada huacke (hermano) que levante la cosecha de cada dolor nuevo.
Cancionero aquí están tus parias sosteniendo los pechos de la historia... madre!!!... deme el vino de su camino... mi alma vapuleada camina a tus viñedos... madre dame leudante pa’ mis días inciertos.
__________________________________
A
Ricardo Vilca...
Hermano inconmensurable de la puna, me tapo con tu
aguayo de estrellas para adentrarme en el carnaval de tu copla, has dejado esta
inmensa pirca de esperanzas de un río musical que penetra en el valles de las
almas, mi abrazo santiagueño se inclina ante tu paso a la eternidad donde los
duendes vendrán a zampoñarte el alma y llenarte de harina y albahaca con sus querubines
de plata y coca, hermano de barro que el cielo y la pachamama te reciban con el
honor de un hijo con el corazón de 7 colores y el prisma de tu sencilla e inmutable
música que has dejado como maíz para nuestros hijos, como una vertiente donde
mojarnos la cara y ser más hombres...
más niños...
más humildes...
más
tierra.